Están disueltos, pues

pablo MAcera (1929-2020)

Para entender a Macera hay que leerlo

Publicado: 2020-01-10


Pablo Macera ha muerto. Para algunos esto había ocurrido hace ya veinte años cuando se embarcó en una aventura política que muchos no le perdonaron. Para otros, su paso por el fujimorismo aunque les resultara inconcebible, fue un grave error que aunque lo jubiló de la esfera de la opinión pública, no restó la admiración y el reconocimiento por su enorme aporte a la historiografía peruana.

Macera, como varios miembros de la desgarrada generación del 50, fue un militante del pesimismo, quizá el más agudo observador de los traumas y frustraciones nacionales. Por eso y por la capacidad de elaborar frases memorables, muchas de ellas casi aforismos, fue considerado el gran oráculo de la opinión pública, sobre todo en los años setenta y ochenta.

Macera era mucho más que un agudo pensador, fue ante todo y sobre todo, un historiador que abordó diversos campos desde la economía hasta el arte popular, pasando por la sexualidad de la que nadie hablaba. Y además con una visión geopolítica de nunca dejaba de mirar a nuestro país dentro del mundo y la región, hoy tan ausente del casi inexistente debate político o intelectual de estos días.

Pero además, era un historiador que siempre trataba de entender y cuestionar el rol de los científicos sociales en la sociedad, y la forma en que se construye un conocimiento que no es objetivo ni imparcial, sino que está atravesado por las biografías de quienes lo elaboran, por sus obsesiones, por sus frustraciones y por sus carencias.

Justamente releyendo sus reflexiones sobre los intelectuales peruanos en  Trabajos de Historia o las memorables Conversaciones con Jorge Basadre -e incluso muchas de sus entrevistas compiladas en Las Furias y Las Penas- uno puede entender mejor a ese  Macera al que algunos quisieron dar por muerto y sepultado luego de su paso por el autoritarismo fujimorista en el momento en que este intentaba la tan cuestionada re-reelección.

Hoy que Pablo Macera ha muerto, ahora sí definitivamente, nos queda su vasta obra, que en parte ha ido siendo recuperada por el hoy amenazado Fondo Editorial del Congreso de la República en los tres tomos de Obras Escogidas. Leerlo con atención, yendo más allá de la frase que deslumbra es lo que las nuevas generaciones deberían hacer. Es un ejercicio que no tiene pierde y que ayuda a entender mejor la compleja historia de nuestro país al que Macera le dedicó su vida entera.


Escrito por

El Arriero

Javier Torres Seoane: Antropólogo de profesión y comunicador de oficio.


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Un blog de Javier Torres Seoane