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Tía María y la insistencia de Villanueva

Publicado: 2018-04-09

“Vamos a procurar que Tía María salga como vamos a procurar que podamos explotar cuantos proyectos mineros salgan, con dos condiciones: respecto al medio ambiente y un profundo respeto al tema social”, declaró este lunes a la prensa el primer ministro, Cesar Villanueva. Y agregó: “Yo voy a ir con Martín (Vizcarra) incluso ahí, a cada sitio". Y al escucharlo uno comienza a dudar que el premier haya olvidado el tajante rechazo al proyecto que la minera Southern del Grupo México ha intentado desarrollar –sin éxito alguno- desde hace casi una década.  

Nadie niega la necesidad ni la urgencia que tiene el gobierno peruano para que se desarrollen nuevos proyecto en tanto estos garanticen el máximo respeto por los derechos de la población y el medio ambiente, pero cuando una recién estrenada gestión presidencial y ministerial tiene que empezar por un proyecto con un largo historial de protestas que provocaron muertos y heridos, y que no ha dado mayores señales de haber logrado un cambio sustantivo en la opinión de la ciudadanía del valle de Tambo, es para preocuparse.

Villanueva se equivoca al querer convertir al presidente y a él mismo en relacionistas comunitarios de Southern, porque en el caso de Tía María, es la empresa –y no solo el proyecto- la que concentra los mayores cuestionamientos debido a una larga trayectoria de contaminación ambiental e incumplimiento de compromisos, así como de denuncias de todo tipo que incluyen la compra de dirigentes (que por cierto estaban bastante dispuestos a dejarse comprar).

Se equivoca el premier si cree que Tía María es igual que Quellaveco o incluso que Las Bambas, donde el actual presidente logró acuerdos con la población. Quizás su entusiasmo tenga que ver con la presencia en el gabinete de Francisco Ismodes, de las canteras de Milpo –desde la gestión de Hans Flury en el gobierno de Toledo no teníamos a un exgerente minero a cargo del Minem-, y sobre todo de Daniel Córdova, cuyas relaciones con Southern son de conocimiento público.

Dialogar con la población del valle de Tambo, y pedirle perdón por los muertos a manos de las fuerzas del orden es una obligación pero insistir en Tía María es un error, y hacerlo en año de elecciones regionales y municipales es un grave error político y el reinicio de una crónica de una muerte anunciada. Esperemos que el primer ministro recapacite, y que además no siga por la senda de resolución de conflictos que ha estrenado con los estudiantes de la Universidad de San Marcos, con un uso abusivo y desproporcionado de la fuerza.


Escrito por

El Arriero

Javier Torres Seoane: Antropólogo de profesión y comunicador de oficio.


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Un blog de Javier Torres Seoane