los #hermanitos se reacomodan

La deuda política de Humala con las mujeres

Publicado: 2014-10-28

Uno de los más graves crímenes de lesa humanidad cometidos durante el gobierno de Alberto Fujimori fueron las esterilizaciones forzadas realizadas en el marco del Programa Nacional de Salud Reproductiva y Planificación Familiar (PNSRPF - 1996-2000). Y a pesar del tiempo transcurrido, desde que miles de mujeres peruanas fueron tratadas como animales por el sistema nacional de salud,  la impunidad es la palabra que mejor define el estado de la situación. 

Por esta razón, el trabajo de investigación y compilación realizado por Alejandra Ballón y publicado con el nombre "Memorias del caso peruano de esterilizaciones forzadas", por la Biblioteca Nacional del Perú, no sólo es un texto que busca mostrarnos y/o recordarnos los hechos, desde diferentes perspectivas, sino sobre todo es un texto de denuncia y combate. 

En su trabajo de investigación realizado en Lima Piura y Ayacucho, Alejandra Ballón recoge un conjunto de testimonios en los que encuentra una situación difícil de describir pero que se asemeja a "una tristeza profunda en las mujeres, una sensación de vacío, que no llega a la cólera" y añade que aunque "no están resignadas es una suerte de desolación", a diferencia de los hombres esterilizados que "tienen mucha más rabia, mucha más cólera y están indignados".

En el caso de las mujeres de los caseríos de Huancabamba señala que "cuando les ha sucedido la operación ha sido entre comillas voluntario, porque les habían mal informado, y las habían coaccionado, les habían hecho acoso domiciliario o prometido cosas o si no se hacían esterilizar la posta médica no las iba a atender", y la consecuencia de esto "no solo ha sido la pérdida de fuerza física que hizo que emigren a trabajar a los mercados, sino el abandono de hogar inmediato". 

Intentando explicar el crimen, el silencio y la impunidad

El libro tiene cuatro breves ensayos escritos por Christina Ewig, Gonzalo Gianella, Gabriela Citroni y Giulia Tamayo quienes desde diferentes disciplinas que buscan explicar no sólo porque ocurrieron las esterilizaciones, sino además porque la sociedad civil guardo silencio y porque la impunidad sigue presente. Sobre lo primero Ballón señala que "los estudios del libro escarban cómo pudo Fujimori cooptar el discurso feminista...diciendo las mujeres ahora por fin van a poder decidir sobre su cuerpo y con ese discurso implementan una arquitectura de la impunidad" que es como define Kimberley Theidon al aparato que se construye para la implementación de la política de planificación familiar de los noventas. Pero además no solo se utiliza el discurso feminista, sino también "el discurso del desarrollo y los derechos humanos". 

Así por ejemplo el ensayo de Gonzalo Gianella muestra "como la medicina en el Perú y la etica médica están desligadas de los derechos humanos". Al respecto Ballón recuerda que "nosotros vivimos en un país machista feminicida, donde los derechos humanos no llegan a tener una cabida estructural en nuestro país, un estado que dice laico pero que no lo es. Esos son los contextos mayores que atraviesan la genealogía histórica de como hemos sido fundados". Y ese contexto "que es necesario para construir una arquitectura de la impunidad no ha cambiado mucho".

La deuda política de Humala 

Uno de los pocos momentos en que el caso de las esterilizaciones forzadas ingresó con fuerza al debate público, fue durante el tramo final de la segunda vuelta electoral entre Ollanta Humala y Keiko Fujimori, cuando el hoy presidente utilizó el tema como bandera de su campaña.

Como señala Alejandra Ballón  el problema es que "cuando se quiere bajar a un candidato por razones políticas el caso se manipula, pero no hay una situación real de búsqueda de justicia y reparación" y por ello considera que está es "la deuda política de Humala", y también de "Nadine como primera dama, que muchas veces se ha apoyado en las mujeres del campo".  Pero agrega, que "más allá de la manipulación política, hay muchas cosas que todavía no se saben, que no son transparentes".

Por último, la autora concluye preguntándose: "¿A quién no le conviene que esto salga a la luz? Evidentemente al fujimorismo, pero no solo...si el caso llega a ser investigado y sancionado ¿quienes serían sancionados? muchísimos médicos...pero además habría que reparar a 300,000 mil familias...pero primero se tiene que sacar a la luz la verdad, tiene que haber un consenso histórico en el que sepamos donde estamos y que hemos hecho, para poder mejorar como sociedad, tratar de avanzar y no repetir estas cosas".

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Si hay algo de lo que los peruanos y peruanas que vivimos los años noventas, debemos sentir vergüenza, es haber tolerado uno de los crímenes masivos más perversos cometidos en nuestra historia republicana, llevados a cabo por un Estado, que al haber derrotado a la subversión creyó que tenía carta libre para el exterminio de nuestra población rural. Luchar contra la impunidad que cubre este crimen será el mejor mea culpa y quizás el único válido, que podamos hacer como sociedad.






Escrito por

El Arriero

Javier Torres Seoane: Antropólogo de profesión y comunicador de oficio.


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Un blog de Javier Torres Seoane