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La república plebeya

Cecilia Méndez nos habla sobre un libro indispensable para entender las complejas relaciones entre la sociedad rural y el Estado en el siglo XIX. 

Publicado: 2014-09-24

En 1986 cuando Ayacucho era sinónimo de violencia y muerte, la historiadora Cecilia Méndez viajó a enseñar historia a la Universidad Nacional San Cristóbal de Huamanga, ante una propuesta de su colega Jaime Urrutia. Como ella recuerda: "no era muy vivible. Todos los locales estaban tomados por las Fuerzas Armadas, el Hotel de Turistas era un cuartel ...todas las peñas y cafés estaban rodeados de gente uniformada. No era un paraíso pero yo me arriesgué porque quería trabajar fuera de Lima". 

Su estadía de un año en Ayacucho no solo le permitió enseñar, sino también comenzar a dar respuesta a una inquietud que rondaba en su cabeza desde que se produjo la matanza de ocho periodistas en la comunidad de Uchuraccay en 1983, y se esgrimieron diversos argumentos sobre el comportamiento de los campesinos ya que "había dos polos: el campesino violento, atávico, aislado y la del campesino manipulado, y no me satisfacía ninguna de las dos".

Esto es lo que llevó a Méndez a estudiar la sublevación que se dio en Huanta, entre 1825 y 1828, donde campesinos de altura, curas y hacendados mestizos, criollos y españoles (militares y comerciantes) se aliaron contra la naciente república peruana. La investigación tuvo como resultado el libro The Plebeian Republic (Duke University Press, 2005) que recibió el premio Howard F. Cline a la mejor contribución de historia indígena en América Latina en el 2007. Y que ahora en una edición revisada ha sido publicado por el Instituto de Estudios Peruanos con el título La república plebeya. Huanta y la formación del Estado peruano 1820-1850.

Su objetivo era focalizarse en esta rebelión. "... Usarla como una ventana para entender la formación del Estado en su momento incipiente y la política del Perú en el siglo XIX desde el punto de vista de una sociedad rural –dice–. Lo que yo encuentro son nexos muy dinámicos entre el palacio de gobierno y las alturas de Huanta". Así pone como ejemplo que "a pesar de que se piensa que en la sierra la población es iletrada, se crean estas ideas en la mente de los que estudian, porque las conexiones sí existían". Méndez insiste en señalar que "no era simplemente una lucha militar, sino una de convencimiento...y por eso circulaban proclamas que venía el rey, que venían los españoles" incluso hasta 1827.


Para Méndez hay razones de carácter económico que explican la alianza que se dio entre comerciantes españoles y campesinos de las alturas de Huanta. Así menciona el importante rol de la coca. "Si tú analizas las rutas por donde se difundían los pasquines de 'Viva el Rey', seguían los mismos caminos de la coca", anota.

Una de las conclusiones importantes del libro es la diferencia que existe entre los criterios jurídicos del Estado peruano inicial y del Estado Borbón: "Cuando hubo la rebelión de Tupac Amaru, la represión fue brutal. Su propósito era desaparecer política y culturalmente a la elite indígena. Por el contrario, el Estado republicano....se desvive por perdonarlos....porque había una retórica nueva que venía del liberalismo político que decía que los indios eran ciudadanos".

Pero además hubo razones políticas concretas que le dan un giro a la situación y "esto es lo que hace que estas montoneras no se desarticulen del todo y propicia que se armen porque hay un golpe de Estado de Gamarra contra Orbegoso... lo que da inicio a un tipo de relación que durará largo tiempo porque era un Estado totalmente débil que necesitaba del apoyo de los civiles para existir; era un ejército  que dependía de las poblaciones civiles".


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Escrito por

El Arriero

Javier Torres Seoane: Antropólogo de profesión y comunicador de oficio.


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